Muito obrigado, Erasmus (I)

Posted on 22 Novembre 2012

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“─ Porque veio aquí? ─ disse ele, voltando-se para o lado donde vinha o ruído que Pedro estava a fazer. ─ Porquê, se não acredita na verdadeira luz, se a não vê, porque veio aqui, que quer de nós? A sabedoria, a virtude, a cultura?” (Guerra e Paz, Leão Tolstoi)

 1. Introducción

Peter Berger, en su Invitación a la Sociología, explica que el conocimiento sociológico aporta al individuo, en su propio contexto (en sus orígenes, a diferencia de la antropología), una visión de viajero sin viajar, sin moverse del lugar, y esto es así debido a los cuestionamientos que, entorno la regla y el conflicto social, subyacen en la propia naturaleza de la Sociología. El sociólogo, en cuanto investigador, debe poner en duda todos los hechos sociales que, por evidentes, pasan inadvertidos al sentido común; la tarea sociológica consiste, a grandes rasgos, en “desenmascarar el mundo dado por descontado”, en palabras de Weber.

Si se acepta esta visión de las cosas, y cabe avisar que el presente ensayo fundamenta sus afirmaciones en esta premisa, sería pertinente preguntarse si viajar no termina por ser un modo no académico de conocimiento sociológico. Es evidentemente que, para la correcta práctica sociológica, son necesarias la metodología y la epistemología, el conocimiento de las técnicas de investigación, etc., que son el pedigrí científico que asegura el rigor a la disciplina. No obstante, también se precisa cierto espíritu crítico para con la realidad social y, a su vez, deseos de comprender esta realidad que se crítica. En suma, la sociología no se basa únicamente en técnicas cuantitativas y cualitativas, como tampoco puede sustentarse tan sólo en la sagacidad para teorizar sobre los claroscuros de la vida social en sus distintas dimensiones (trabajo, educación, familia, género, cultura, religión, etc).

Pero, regresando a la pregunta que formulaba anteriormente: si, según Berger, el sociólogo es un viajero sin viajar, ¿no podrá decirse que el viajero es un sociólogo sin método científico? ¿No es un viajero acaso una persona con ventaja para poner en suspenso la realidad social, que le es extraña y nueva?

Georg Simmel fue un extraño entre los sociólogos de su época, como también Thornstein Veblen. El primero fue un extraño entre los académicos y, a pesar de ser colega de Max Weber ─ con quien fundó una revista de sociología ─, resultó marginado entre los catedráticos (nunca le dieron una plaza de profesor titular en Berlín) y se dedicó a estudios que fueron considerados accesorios o marginales, una ‘sociología de esteta’: el arte de la coquetería, el extraño (los pobres, los marginados, los extranjeros,…), la cultura femenina, etc. Veblen, por su parte, tenía afición a las mujeres de los demás catedráticos y tal afición también le situó al margen de la academia. Las referencias a su “Teoría de la clase ociosa” resultarán útiles a lo largo de este ensayo, porque la vida erasmus (la vida estudiantil en términos generales), si termina por ser algo, en definitiva, es ser bastante ociosa.

En el presente ensayo trataré de elaborar una vinculación entre la figura del ‘extraño’ y la dimensión cómica de la vida cotidiana, explicando por qué una y otra guardan elementos comunes que favorecen esta relación.